
Pero las malas decisiones, la rebeldía y la irresponsabilidad propia de un adolescente lo traicionaron a Blas Taboada y lo llevaron a no sacarle provecho a aquella oportunidad única de pegar el salto, quien dice, al futbol profesional.
Hace un par de meses hizo terapia con Osbaldo Martín y se confesó: "Yo me dediqué a la joda, la verdad que fui un pelotudo".
En su regreso a Corzuela y despues de un laburo serio y secreto de familia, amigos y dirigentes para recuperarlo de quizas para el una frustración imperdonable, Blaqui volvió a sacarle jugo a esa guapeza y a esos movimientos empredecibles para encarar que muchas veces dejan en ridiculo al rival para brillar en la primera final con dos anotaciones magnificas y dejarlo ahí a Obreros de dar la vuelta olimpica.
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