7 de octubre de 2012

Resacados

>> Y un día Ferro fue Atalaya. Sumergido casi en el fondo de la tabla, los jugadores del Negro no aguantaron la superioridad del rival en la noche del sábado y se las agarraron primero con el arbitro Silvio Ruiz (¿lo alcanzó la patada de Gerez? ) y luego con los pibes de Waldemar Albertí. Luis Machvanin y Raul Benitez, desconocidos. 4 expulsados en los pinedenses y el DT, frustrado, quiso terminarlo antes.

El primero (18’ST) en irse a las duchas antes fue Julian Paz. En uno de los laterales la peleaba con Leonardo de Krogslund, le ganó le posición el de Libertad y el pinedense respondió con un taponazo cortito en el suelo. Lo vió el lineman Cristian Miranda tambien el arbitro y se tuvo que ir por doble amarilla, la primera habia sido por protestarle eufóricamente una jugada al otro linea, Leandro Diaz.
De alli en mas, una noche oscura y trastornada comenzaba a llegarle a Ferro. Silvio Ruiz tambien expulsó con roja directa a Ruben Gerez y este, totalmente sacado lo fue a buscar al arbitro con una intencion no tan difícil de descifrar: luego de empujarlo le tiró una patada al refer que por ese muro a su alrededor de aquellos jugadores que quieren solamente jugar al futbol no tuvo como destino el estomago del breñense.
La locura de Ferro seguia y cinco minutos mas tarde (26’ST), Felipe Toloza lo atiende a Edelmar Lopez en la mitad de la cancha: otra expulsión mas para el Negro y a esa altura el papel de Raul Benitez y Luis Machvanin, los jugadores mas experimentados de Ferro, era lamentable, recayendo en la protesta constante y errada hacia el arbitro y cuyos reclamos parecian tener un solamente un objetivo principal que era calentar el partido y desviar el espectaculo hacia un camino equivocado.
Pero eso no sería todo. Cuando finalizaba el encuentro, Edelmar Lopez y Matias Acosta se cruzaron feo contra el alambrado y los dos tuvieron que irse por roja directa, una lastima para el pibe de Libertad que habia cumplido un gran papel en los minutos que estuvo en cancha.
Raul Palavecino, entrenador de Ferro, con su rostro frustrado y 4-0 abajo, ya no queria mas: consultó con el cuarto arbitro Silvio Oscar Ruiz si el partido se podia seguir jugando descifrando un default de jugadores propio. Pero el reglamento lo obligó a hacerle frente por unos minutos mas a la vergüenza ajena del comportamiento de sus jugadores en el campo de juego, muchos de ellos veteranos y con años de futbol de la liga, cayendo lamentablemente en la tristeza del juego sucio que muchas veces se le reprocha a otro equipo pinedense. 
Seguramente, la semana, los entrenamientos y las charlas en el vestuario volverán a ser cruciales para replantear muchas cosas en el Ferroviario que no atraviesa un buen momento, sumergido en los ultimos lugares de la zona sur. 

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